Espacio Shantala · Clases grupales
Yoga
Adaptado
Una vía amable, profunda y accesible hacia la conciencia. Solo hace falta tu cuerpo, tu respiración, tu mente… y una buena actitud.
Apuntarme a las clasesCómo es la clase
80 minutos
Clases grupales con una duración pensada para profundizar sin agotar.
Ejercicio suave y adaptado
Posturas accesibles, ajustadas a las necesidades y capacidades de cada practicante.
Respiración consciente
El trabajo respiratorio como eje central de cada sesión.
Relajación y meditación
Cada clase cierra con un espacio de relajación profunda y meditación guiada.
Cuotas mensuales
1 día/semana
€29
al mes
2 días/semana
€50
al mes
3 días/semana
€70
al mes
Otras opciones
Bono de 8 clases
55 €
Una clase suelta
9 €
Organización
Consulta los horarios de Yoga Adaptado →
Por qué lo entendemos así
Salud como ocupación constante
Leyendo el libro Ayurveda y mente del Dr. David Frawley, nos encontramos con afirmaciones profundamente afines a cómo concebimos el Yoga Adaptado en Espacio Shantala. Frawley, al hablar del equilibrio entre salud y enfermedad, señala:
"Se puede decir que siempre estamos enfermos, ya que la vida misma es transitoria e inestable. Siempre hay alguna enfermedad manifestándose en nosotros, sobre todo debido a los cambios de clima o al proceso de envejecimiento. Cada criatura que nace deberá morir en algún momento (aceptar esto es el mayor factor de curación). La salud es una cuestión de ajustes continuos, como los de un barco antes de salir a navegar. Por eso, no puede ser alcanzada de manera permanente ni tan siquiera puede ser alcanzada y luego olvidada: debe ser una ocupación constante."
Al hablar de "ocupación", entendemos que no se refiere a una tarea que debamos hacer, sino a un estado en el que necesitamos estar: observar, sostener presencia, habitar la conciencia. De hecho, Frawley continúa diciendo:
"El máximo nivel de salud es el desarrollo de la conciencia. Esto requiere un enfoque espiritual de la vida, incluyendo la práctica de la meditación. Ser saludable es ciertamente importante, pero estar sano no es un fin en sí mismo. No basta con gozar de una vida larga y tener más energía para hacer lo que queremos. Debemos preguntarnos en qué estamos gastando nuestra energía y por qué. La condición cualitativa de nuestra conciencia es el verdadero fruto de todo lo que hacemos. Es nuestra expresión final, la esencia de nuestro Ser profundo. Nuestra conciencia es la única cosa que podemos llevarnos al morir. Puede seguir creciendo incluso cuando el cuerpo y la mente inician el proceso de deterioro. Y es nuestra mayor ayuda en el proceso de envejecimiento."
Esta visión está completamente alineada con lo que las enseñanzas del Yoga han venido transmitiendo desde hace miles de años. Como también afirma Frawley:
"Todos los problemas surgen por la carencia de una verdadera conciencia, que no es simplemente falta de información, sino una falta de comprensión del lugar real que ocupamos en el universo. O, mejor dicho, del lugar que el universo ocupa en nosotros."
Desde esta perspectiva, toda la existencia —incluyendo a cada ser humano, nos caiga bien o mal— forma parte de nuestro propio Ser. Todo lo creado no es sino una manifestación de una misma conciencia. No se trata de que tu conciencia y la mía sean iguales; se trata de que son la misma, manifestándose a través de formas y mentes distintas.
Somos como ramas de un mismo árbol. La verdadera conciencia es reconocer esa unidad. Es lo que nos permite trascender nuestras limitaciones personales y comprender el Ser como totalidad. Y esta es, en última instancia, la finalidad del Yoga: liberarnos del sufrimiento. Porque la conciencia profunda es la cura más radical de todos los desequilibrios psicológicos: comprender, por fin, nuestra verdadera naturaleza.
Pero este viaje no empieza en una teoría, ni en un ideal. Empieza aquí, donde estás ahora. En tu cuerpo, tu respiración, tu mente, tus emociones. Desde ahí, desde ese punto real y presente, comienza la práctica de Yoga Adaptado: una vía amable, profunda y accesible hacia la conciencia.
Como decía la Orquesta Mondragón: «Viaje con nosotros». Y es que para este viaje no hace falta mucho equipaje: solo tu cuerpo, tu respiración, tu mente… y una buena actitud.
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